Yoga en el parque para despedir el curso de la UP
Impartido por María José Rodríguez-Brusco
Yoga en el parque para despedir el curso de la UP
Los talleres de yoga, yoga activo, estiramientos y conexión vital han sumado más de 300 matrículas en el último año
Las clases de yoga forman parte de la oferta de la Universidad Popular de Manzanares desde hace casi dos décadas. Se trata de un taller totalmente consolidado con alumnado muy constante que encuentra aquí un espacio en el que cuidar el cuerpo y la mente. Como novedad este año en el fin de curso de la UP, la última clase fue al aire libre en el parque del científico ‘Julián Gómez-Cambronero’.
Nada mejor para culminar el curso que practicar yoga a primera hora de la mañana rodeados de naturaleza, de patos y pavos reales y escuchando el sonido de los pájaros. Fue el original final de ocho meses y medio de actividad en el taller que imparte María José Rodríguez-Brusco en la Universidad Popular de Manzanares.
En el curso que ahora acaba, ha habido ocho grupos de yoga general con cerca de 150 personas matriculadas. Las clases se imparten habitualmente en la sala de conferencias de Fercam en horario de mañana y tarde. “El yoga es precioso, hace sentirte bien y compartirlo con tanta gente es uns satisfacción”, reconoció la monitora.
Dentro de la oferta de cursos de expresión corporal de la UP de Manzanares, María José Rodríguez-Brusco también ha tenido dos grupos de yoga activo, tres de estiramientos y dos más de conexión vital. Junto a los de yoga general suman más de 300 matrículas. “Todo lo que hacemos está enfocado a conectar contigo mismo, a sentirte bien y llevar mejor el día a día”, añadió.
La experiencia resulta muy positiva para quienes practican yoga, taller en el que llevan varios años y que aconsejan por sus beneficios para la mente y el cuerpo. “Yo estaba fatal con la espalda y ahora estoy más elástica y muy bien, y es el único sitio donde puedo desconectar”, reconocía una alumna. “La experiencia es muy gratificante, permite estar en buena forma física y a nivel emocional, da mucha paz”, afirmaba otra participante.
Concentrarse en la respiración para activar el sistema parasimpático y que podamos relajarnos, posturas (asanas) que ayudan a mejorar la agilidad y una relajación final (savasana) son la base de una clase de yoga. “Se trata de disfrutar del cuerpo y de nuestro presente”, según Rodríguez-Brusco.
Terminadas las clases, ahora toca recargarse de energía en las vacaciones estivales. El curso se retomará en octubre. A estos grupos se sumará como novedad otro de Taichi – Chi Kung. El alumnado que no haya renovado plaza en junio o que sea nuevo, tendrá en septiembre abierto un nuevo plazo de matrícula.




